¡Hola Maíces!
Qué bueno encontrarnos por acá. Estamos muy felices de inaugurar este espacio que estábamos deseando hace tanto tiempo. Siempre tuvimos el deseo de crear un blog, pero ahora, además de este espacio, tenemos el combo completo, nuestra propia Web con Tienda Online, y no cabemos de la alegría.
Queremos que este sea un espacio de encuentro polifónico, así que seguramente cada cierto tiempo van a encontrar entradas en nuestro blog escritas por cada una de las personas que hacemos parte de Maíz Papel, en donde exploraremos las temáticas que nos interpelan a cada unx de nosotrxs, pero también estaremos abiertos a escuchar sus propuestas, si algún día quieren que toquemos un tema en particular.
Como saben somos militantes de disfrutar los procesos, por eso también nos dedicamos con tanto entusiasmo al oficio de papel artesanal, que en realidad es un gran proceso de transformación que pasa de convertir fibras naturales a papeles delicados, y con un gran potencial estético para que terminen su camino en las manos de ustedes, los más grandes entusiastas del papel. Por eso hoy, queremos abrir este espacio con un ritual de bienvenida, y qué mejor que contándoles un poco de nuestra historia.
Ponete cómodx que ¡acá vamos!
De una necesidad personal a un sueño colectivo
Maíz Papel se gesta en una casa grande con patio verde, y flores de todos los colores en la ciudad de La Plata, Argentina. Allí vivía Esteban Cano, nuestro fundador, mientras estudiaba Artes Plásticas en la Universidad Nacional de La Plata.
Esteban se puede definir en dos palabras, curioso y soñador además es del signo aries, y eso en conjunción significa que es un culo inquieto en jerga coloquial. Mientras estudiaba y trabajaba en esa ciudad pequeña, llena de estudiantes, empezó a soñar con hacer obras artísticas gigantes, talla grande, en dónde poder hacer grabado y arte impreso.
Pero se encontró con un pequeño obstáculo. Que el papel para artistas que estaba en el mercado, era de tamaños estándar que no pasaba del conocido A3 (29,7 x 42 cm). Fue ahí cuando recordó que alguna vez había escuchado hablar del oficio papelero.
Y como ya lo contamos con anterioridad, este curioso soñador no tuvo mejor idea que aprender el oficio para realizar sus propios papeles de artista, y así hacer sus obras gigantes. Contactó a una vieja amiga papelera de Medellín, la ciudad en la que nació y que había dejado unos años atrás cuando se mudó a la Argentina, para que le enseñara el oficio.
Ella, con mucho entusiasmo, accedió a enseñarle, porque sabía con nostalgia, que si este oficio no se enseñaba, puede llegar a desaparecer; así que en un viaje a visitar la familia, se pusieron manos a la obra para aprender a hacer papeles con fibras naturales.
Conociendo las fibras en casa de María Elena (maestra de papelera)
En búsqueda del Mapa, primero sé encontró la brújula
Antes de seguir, vamos a rebobinar unos cuantos acontecimientos.
Cuando Esteban viajó a la Argentina a estudiar, no lo hizo solo, sino con quién les escribe, Angie Ruiz. Para presentarme, soy la encargada de la comunicación digital y la sostenibilidad en el universo de Maíz Papel. Si me puedo describir en dos palabras sería creatividad y flexi-planificación.
Nos habíamos conocido años atrás, y cuando surgió el sueño de estudiar en la Plata, buscamos ser cómplices y colegas en este proyecto.
Ya que me presenté, sigamos con la historia.
Durante ese viaje para aprender el oficio papelero a Medellín de Esteban, coincidió también con mi estadía en la ciudad, así qué como quien no quiere la cosa, me propuso que le ayudara a filmar el proceso de aprendizaje, y yo a regañadientes accedí. Algunas de las fotos, que tenemos ilustrando esta entrada, son de aquel día.
Proceso fabricación de papel de fique en casa de María Elena
El tiempo pasó, y el proyecto siguió su curso. Ahora, además de aprender el oficio del papel, Esteban quería realizar sus propios papeles para presentar su tesis, pero en el medio de ese proceso siguió formándose con otras profesionales del oficio papelero, pero ahora en Buenos Aires y en La Plata.
Además, empezó a realizar algunos papeles para practicar, y ofrecerlos entre algunas de sus amistades artistas.
Marina Pellechiarino, fue una de las profesoras y actual colega, que le enseño algunos secretos sobre las herramientas fundamentales para la fabricación del papel de una manera profesional, como lo es la seda con la que hoy fabricamos el papel, esta enseñanza a simple vista tan sencilla, hizo que se profesionalizara un poco más las producciones de Maíz, pudiendo obtener papeles con una textura impecable.
Marina y Esteban, en esa época, intercambiaron conocimientos, mates, comida y charlas, lo que derivo indefectiblemente en una amistad, ahora a la distancia, porque ella reside en Buenos Aires, en donde trabaja en su proyecto personal llamado: Molino Papelero.
Otra maestra crucial para el desarrollo de la parte técnica de nuestro proyecto, es la artista y papelera Silvina Pérez, ella nos aportó todo el valor estético de la delicadeza, la suavidad, la elegancia del papel. Silvina sigue hoy colaborando con Maíz, desde su proyecto: Molino del pansh.
Siempre estamos muy agradecidxs, porque hemos tenido la guía de grandes personas en todo el proceso, desde el aprendizaje del oficio hasta el perfeccionamiento de nuestros productos.
Pan de masa madre, pandemia mediante
¿Quién no intentó hacer masa madre en la pandemia? ¿Quién no se metió a mil y un cursos? ¿A quién no se le ocurrió tener algún emprendimiento? Sí, acá estamos nosotrxs culpables de todo.
La pandemia, y por ende la cuarentena nos encontró encerrados queriendo hacer algo con nuestro tiempo libre, para no pensar mucho, por cosas de la vida, yo vivía con Esteban en esa casa grande de patio verde y flores de todos los colores, durante esa temporada de enclaustramiento.
Esteban curioso y soñador, seguía haciendo papeles para tener bien claro el oficio, mientras subía algunas fotos a sus redes personales para mostrarle al mundo que él también estaba utilizando productivamente su tiempo de encierro, yo me dedicaba a inventar proyectos que vincularan el audiovisual con la comunicación digital, y mientras, hacía mil cursos de lo que apareciera.
Hasta que un día, y con el objetivo de encontrarle un rumbo a nuestros días, decidimos poner esa energía de creatividad en ebullición que nos dieron esos primeros meses del aislamiento, y encontramos en el oficio de hacer papel, un posible emprendimiento para vender papeles para artistas.
Así que empezamos a idear un plan, para salir al mundo digital, con un proyecto que potenciara los oficios de cada unx de nosotrxs. Fue así como armamos una campaña de expectativa, hicimos nuestro primer lanzamiento, creamos el primer catálogo, y le dijimos al mundo: ¡Hola, vendemos papel!. Y ahí empezó de a poco a suceder la magia.
Video primer lanzamiento
De repatriaciones y otras yerbas
Pero un momentito, aún nos falta que entre en acción otra parte fundamental del equipo de Maíz, que es nuestra actual CEO, Laura Williamson, si la tuviese que definir en dos palabras sería sensible y estratégica.
Resulta que Laura es nacida en Bogotá, Colombia y también tuvo la fortuna de viajar a estudiar en La Plata, en su tránsito por la universidad se conoció con Esteban y empezaron una relación, que perdura hasta nuestros días.
Pero, en aquel momento de la pandemia, Laura estaba terminando un viaje de trabajo en otro continente, cuando las fronteras se cerraron, así que con el pánico que implicó todo, debió pedir su repatriación para la Argentina, que aunque no es su país de origen, lo adoptó como si lo fuese.
El regreso de Laura, nos puso a lxs tres en un mismo lugar, una casa grande de patio verde y flores de todos los colores, con las mismas ganas de seguir utilizando nuestro tiempo de aislamiento en un proyecto que nos renovara la esperanza. Así fue que Laura se sumó al equipo antes conformado, para tomar la batuta y darle estrategia desde la comunicación, y las acciones comerciales.
El sueño colectivo
Toda esta historia, la queríamos contar para utilizar la única fórmula que aprendimos durante estos años de trabajo: la sinceridad. Queremos que nos conozcan como somos, un proyecto familiar de tres amigxs que sueñan en grande, con poder cada unx, desde su lugar, potenciar este sueño colectivo.
Actualmente, Maíz Papel funciona en dos sedes, una está en el Retiro, Antioquia, en Colombia, porque Laura y Esteban emprendieron el regreso a su país de origen; y la otra sede sigue en La Plata, donde todavía estoy yo, guardiana de la semilla fundacional en esta pequeña ciudad.
Hoy damos un paso en grande, lanzando nuestra Tienda Online Internacional, con el objetivo de llevar nuestras fibras latinoamericanas a todos los países del mundo, pero también con el compromiso de seguir creciendo, y posicionarnos como un mejor proyecto PARA el mundo.
Así que bienvenidxs a este proyecto que sigue en curso, porque somos una semilla que se contrae en su proceso de germinación, para luego expandirse y empezar a crecer.
¡Hasta la próxima!
Att:
Esteban, Laura y Angie.